LA PASIÓN MÁS GRANDE, LA JUGAMOS TODOS
Los dos goles más famosos de la historia, nacidos en una misma tarde eterna 08/06/2026

El Gol del Siglo y la Mano de Dios

El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca de Ciudad de México, el fútbol vivió una de esas jornadas destinadas a perdurar para siempre. Argentina e Inglaterra se enfrentaban por los cuartos de final de la Copa del Mundo y, en apenas cuatro minutos, Diego Armando Maradona protagonizó dos acciones que pasarían a formar parte del patrimonio universal del deporte.

La primera llegó a los seis minutos del segundo tiempo. Tras una pelota dividida dentro del área, Maradona saltó junto al arquero inglés Peter Shilton y alcanzó el balón antes que su rival. El árbitro convalidó el gol y Argentina se puso en ventaja. Años más tarde, el propio Diego inmortalizaría la jugada con una frase que recorrió el planeta: "un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de Dios".



Pero lo que ocurrió apenas unos minutos después terminaría eclipsando incluso aquella acción. Maradona recibió la pelota en su propio campo y emprendió una carrera inolvidable. Eludió rivales ingleses uno tras otro, aceleró, cambió de dirección y avanzó más de cincuenta metros hasta dejar atrás también al arquero para definir con el arco a su disposición. Fue una demostración única de talento, velocidad, equilibrio y creatividad.

La jugada fue posteriormente elegida por la FIFA como el mejor gol en la historia de los Mundiales y pasó a ser conocida para siempre como El Gol del Siglo. Una obra maestra que resumió en pocos segundos todo lo que Diego era capaz de hacer dentro de una cancha. Lo extraordinario de aquella tarde es que ambos goles nacieron en el mismo partido, con apenas unos minutos de diferencia.

Argentina ganó aquel encuentro por 2-1 y continuó su camino hacia el título mundial. Sin embargo, más allá del resultado, el partido quedó inmortalizado por esas dos jugadas que trascendieron el tiempo, las fronteras y las generaciones.

Casi cuatro décadas después, ambas acciones siguen despertando debates, admiración y emoción. Son dos momentos inseparables, dos símbolos de Diego Armando Maradona y dos de las imágenes más reconocibles que haya producido una Copa del Mundo.