LA PASIÓN MÁS GRANDE, LA JUGAMOS TODOS
La actuación más impactante que haya dado un futbolista en una Copa del Mundo 08/06/2026

México 1986: el Mundial de Diego

Hay Mundiales que pertenecen a una selección. Otros, a una generación. México 1986, en cambio, quedó para siempre asociado a un nombre propio: Diego Armando Maradona. Lo que el capitán argentino realizó a lo largo de aquella Copa del Mundo continúa siendo, para muchos, la actuación individual más extraordinaria que haya ofrecido un futbolista en la historia del torneo.

Conducida por Carlos Salvador Bilardo, la Selección Argentina llegó a México rodeada de dudas y cuestionamientos. Sin embargo, partido tras partido, el equipo encontró en Diego a su líder futbolístico y emocional. Maradona asumió la responsabilidad de conducir a la Albiceleste y respondió con una exhibición de talento, personalidad y determinación que terminó llevando al país a la conquista de su segunda estrella mundial.

El momento más recordado llegó en los cuartos de final frente a Inglaterra. En el Estadio Azteca, Diego protagonizó una de las actuaciones más célebres de todos los tiempos. Primero marcó el gol conocido como La Mano de Dios y, apenas unos minutos después, convirtió una obra maestra que recorrió más de medio campo dejando rivales en el camino antes de definir ante el arquero inglés. Aquella conquista sería reconocida años más tarde como el mejor gol en la historia de los Mundiales.



Pero la influencia de Maradona fue mucho más allá de ese partido. Su talento apareció en cada etapa decisiva del campeonato. Asistió, desequilibró, organizó el juego y asumió el liderazgo de un equipo que creció alrededor de su figura. Jorge Valdano, Jorge Burruchaga, Oscar Ruggeri, José Luis Brown, Sergio Batista y el resto de los integrantes del plantel encontraron en su capitán el motor de una campaña inolvidable.

La final ante Alemania Federal fue el último gran desafío. Argentina llegó a estar dos goles arriba, sufrió la reacción alemana y vio cómo el partido se igualaba en los minutos finales. Entonces apareció nuevamente Diego. Con una asistencia magistral habilitó a Burruchaga, que definió la jugada decisiva para sellar el triunfo por 3-2 y asegurar la segunda Copa del Mundo para el fútbol argentino.

Maradona terminó el torneo con cinco goles y cinco asistencias, cifras que apenas alcanzan para explicar el impacto que tuvo sobre el juego. Su influencia fue absoluta. Dominó los partidos, asumió la presión de los momentos más difíciles y protagonizó actuaciones que trascendieron generaciones.

México 1986 fue la consagración de una selección extraordinaria. Pero también fue el Mundial de Diego. El torneo en el que un futbolista alcanzó una dimensión legendaria y escribió una de las páginas más brillantes de toda la historia del deporte.